LA VIDA SECRETA DE CARLOS CASTANEDA: ANTROPÓLOGO, BRUJO, ESPÍA, PROFETA.

LA VIDA SECRETA DE CARLOS CASTANEDA: ANTROPÓLOGO, BRUJO, ESPÍA, PROFETA.
PARA MÁS INFORMACIÓN Y Y COMPRAR EL LIBRO, PINCHA ARRIBA EN LA IMAGEN.

.

sábado, 25 de abril de 2020

LOS SEÑORES DEL CEMENTERIO DE HAITÍ


Después de varias jornadas de convivencia, por fin nos ganamos la confianza del houngan para que nos permitiese grabar sus cuartos de los secretos. Se trataba de una especie de barracón, erigido en la parte más retirada de la finca, y de una especie de sala anexa a uno de los bloques de la casa principal, donde el houngan consulta a sus pacientes. No cabe duda de que toda la decoración está pensada para impactar con gran efecto sobre el consultante.

Ambas permanecían cerradas con una llave que únicamente poseía el houngan. Entrar en aquellos cuartos fue como atravesar el espejo mágico de Alicia hacia un mundo siniestro y terrorífico. Yo había hecho mis deberes y, como hago siempre antes de iniciar un viaje, había estudiado a fondo los fundamentos teológicos del vudú, las correspondencias de sus loas (dioses) con los orishas cubanos o los santos brasileños; estaba familiarizado con Dambala, el dios serpiente, o con Erzuli, la diosa de la belleza, y también con Mawu, Legba o las Marasas. Y el houngan se admiró de mi interés al reconocer algunos de los veves o dibujos que simbolizan a cada dios en las paredes o el suelo de su cuarto de los secretos. Eso siempre es bueno, porque demuestra que realmente sientes interés por conocer la religión de tu interlocutor. 


Y gracias a ello Elié nos mostró otras cosas increíbles como numerosos cráneos humanos que utilizaba para los rituales, y que habían sido recogidos personalmente por él escarbando en las tumbas más recientes del cementerio cercano; las libretas de encantamientos, llenas de embrujos y sortilegios realizados con fórmulas secretas; y hasta las terroríficas botellas (tenía docenas) donde el houngan deposita el espíritu de las personas que ha convertido en zombis. Porque, más allá de tópico cinematográfico, la creencia en los muertos vivientes es una de las realidades sociales más arraigadas de Haití. Y el houngan de Belladere no sólo me aseguraba que él había «fabricado» numerosos zombis, sino que afirmaba poseer en ese momento tres... 

Estábamos en la víspera de Todos los Santos, una de las fechas más importantes en el mundo vudú. El Día de Difuntos se suelen realizar algunas de las ceremonias más importantes, y tanto el houngan como sus colaboradores llevaban ya varios días preparando la ceremonia del día siguiente. Esa noche, durante la cena, Elié dejó caer que, de madrugada, debía ausentarse con varios de sus hombres de su villa-fortaleza para realizar un trabajo en el cementerio. Dejándome llevar por el entusiasmo, y haciendo gala de la estupidez que me caracteriza, le expresé mi deseo al houngan de acompañarle esa noche al cementerio. Miguel me dio una patada por debajo de la mesa, pero yo, que soy especialmente torpe, no capté la indirecta e insistí. Elié también insistió en su negativa. Aseguraba que el ritual era secreto y peligroso. Y que un blanco no podía asistir. 

Tras la cena a los blancos nos invitaron cordial pero enérgicamente a que nos retirásemos a nuestros aposentos, mientras que un grupo de haitianos, encabezados por el houngan, se preparaban para salir. No podría jurarlo, pero a mí me dio la impresión de que varios de ellos portaban palas y linternas. O eso me pareció ver desde la ventana de nuestro cuarto. Cuando hice el amago de salir del dormitorio para seguirlos, Miguel, que tiene mucha más experiencia como viajero que yo, me hizo desestimar la idea. En buena hora no se me permitió acompañarlos. Porque algo grave ocurrió esa noche en el cementerio de Belladere. 

De pronto, muy entrada la madrugada, y aunque muy lejanos, empezamos a escuchar disparos. Hasta ocho pude contar yo. Evidentemente fue difícil volver a conciliar el sueño. Por la mañana, temprano, salimos de la casa del houngan en dirección al cementerio. Si esa noche se había desarrollado un ritual secreto de vudú, tal vez encontrásemos alguna evidencia. Y vaya si la encontramos. El cementerio de Belladere es un lugar siniestro, sin duda poseído por los loas Baron Samedi, Baron La Croix, Bravo y otros dioses de la muerte y del cementerio del panteón vudú. 

Todavía encontramos velas encendidas que no habían terminado de consumirse. Si la comitiva presidida por el houngan salió de su villa poco después de medianoche y todavía había velas encendidas, supuse que lo que estuviesen haciendo se habría prolongado durante varias horas en el cementerio, ya que si hubiesen encendido esas velas ocho o nueve horas antes, ya se habrían consumido hacía rato. Así que deduje que habrían encendido más velas mientras durase su labor en el camposanto, que sin duda requirió mucho tiempo. Pero lo verdaderamente inquietante es que varias de las tumbas aparecían profanadas, los nichos vacíos y las criptas forzadas. Y lo realmente siniestro, y digno de una película de serie B, es que en medio del camposanto nos encontramos con un ataúd abandonado con visibles muestras de polvo y tierra que sugerían que había sido desenterrado recientemente. Era de color gris metalizado, y de dos puertas, lo que permitía ver la cara del muerto durante el velatorio, abriendo sólo la parte superior del féretro, mientras la mitad inferior permanecía cerrada. 

Me acerqué a él con cierto resquemor, lo reconozco. Agarré la tapa inferior con la mano derecha. No me apetecía encontrarme con la cara del cadáver. La abrí lentamente. El ataúd estaba vacío. Alguien se había llevado el cuerpo. ¿O habría salido el cadáver del féretro por sus propios pies? Es difícil no tener estos pensamientos absurdos en un país como Haití, donde la sugestión es una forma de vida. Pero, bromas aparte, en ese momento y en ese cementerio, tuvimos la seguridad absoluta de que nos encontrábamos ante el rastro de un zombi. Y así era, aunque todavía tardaría semanas en entender que los zombis no son exactamente muertos vivientes, sino otra cosa todavía más fascinante.



0 comentarios:

Publicar un comentario

COLECCIÓN CUADERNOS DE CAMPO

COLECCIÓN CUADERNOS DE CAMPO

.