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domingo, 5 de abril de 2020

CARLOS CASTANEDA: LA PUERTA DEL CIELO


Todo iba viento en popa. En 1997 continuaron celebrándose cursos, talleres y seminarios de Tensegridad en Long Beach, México, Barcelona, Berlín, Seattle, Phoenix, Los Ángeles, Denver, Omega, otra vez México... Pero el 26 de marzo de 1997 el mundo se estremeció. 39 personas que también escogieron creer que Marshall Applewhite y Bonnie Nettles eran sus particulares Nahual y mujer Nahual, esta vez en clave de "voladores", fueron consecuentes hasta el final con su elección.


El suicidio, sereno, ordenado y feliz, de los 39 miembros de Heaven's Gates sacudió nuestras conciencias. No era la primera vez —ni fue la última- que nos enfrentamos a una situación similar. Los 909 miembros del Templo del Pueblo suicidados en 1978; los 48 miembros de la Orden del Templo Solar en 1994, más otros 16 en 1995 y 33 más en 1998... Pero esta vez había algo diferente.

Los mártires aparecen sonrientes y satisfechos en los vídeos que grabaron para sus familias antes de quitarse la vida, con una sobredosis de fenobarbital mezclado con zumo de manzana y vodka. Antes de eso, y al igual que en el discurso de Castaneda, los seguidores de Marshall Applewhite también concluyeron que el sexo era un lastre para su camino espiritual. Se dejaron castrar químicamente. Las seguidoras lucen todas un corte de pelo amuchachado, que parece elaborado por las tijeras y el peine del mismísimo Nahual.

De la misma forma que el neo-nahualismo tolteca nació, creció y se desarrolló en la soleada California hippie de los setenta y ochenta, Heaven Gate nació, creció y se desarrolló a pocos kilómetros, en el mismo estado. Y concluyó, con ese suicidio colectivo, en el Rancho Santa Fe de San Diego, California. Y al igual que en el caso Castaneda, los cómplices necesarios (editores, periodistas y académicos incompetentes) nunca fueron denunciados ni procesados por su colaboración ideológica en tan dramático desenlace.

Resumiendo la historia, en 1996, muchos militares que habían pertenecido a las unidades de "guerra paranormal" del ejército de EEUU volvían a la vida civil, y tuvieron que buscarse otro modus vivendi. 

Art Bell, un conocido "periodista del misterio" norteamericano, director y presentador de un programa de radio que se escucha "De costa a costa" en el país fichó a uno de ellos, el Mayor Edward A. Dames, como colaborador. El Mayor Dames había sido adiestrado por el psíquico Ingo Swan en el programa de visión remota del Proyecto Stargate subvencionado por la CIA. Y a su vez, ya como civil, se dedicaba a dar cursos, talleres y seminarios sobre dicha técnica. Cursos, talleres y seminarios tan efectivos para nuestra evolución espiritual como los de Tensegridad de Castaneda, e igual de dañinos para el bolsillo.


Curiosamente la disciplina de los "soldados psíquicos" de la CIA estaba fuertemente influenciada por la mística de los indios nativos americanos, y me extrañaría que alguno de aquellos militares no se hubiese estudiado todos y cada uno de los libros de Castaneda en los años 70.

Dames comenzó a colaborar en el programa de Bell llevándose con él a uno de sus primeros alumnos. Un académico y profesor universitario con un expediente tan respetable como los antropólogos de UCLA que avalaron la tesis de Castaneda. El Profesor Courtney Brown, de la Universidad de Emory, conocido por promover el uso de las matemáticas no lineales en la investigación sociológica. Y el Profesor Brown se llevó después a una de sus primeras alumnas, Prudence Calabrese, que con su pelo corto, al estilo Castaneda, podría haber pasado por una de sus brujas. Calabrese también era una exploradora de la conciencia. Iniciada, según aseguraba, en la visión remota y "el viaje psíquico a otros mundos...".

Durante meses el Mayor Dames y el Profesor Courmey soltaron ante los micrófonos de Art Bell todo tipo de audaces afirmaciones indemostrables —por decirlo de una forma elegante-, que hacen parecer las historias de Castaneda sobre los voladores, los inorgánicos y los depredadores, descripciones razonables sobre biología atmosférica. Disparates, estupideces y tonterías muy parecidas a las que actualmente suben semanalmente a la red los youtubers exopolíticos y paranormaloides del siglo XXI, y que deberían estar igual de penadas.

El cometa Hale-Bopp se acercaba a la tierra por esas fechas, despertando en todo el mundo un gran interés por la astronomía, y el 14 de noviembre de 1996 Art Bell invitó a su programa, una vez más, a Courtney esta vez acompañado de un astrónomo aficionado: Chuck Shramek, que aseguraba haber tomado una extraña fotografía del Hale-Boop, que se acercaba a la tierra acompañado de lo que parecía un objeto más pequeño... Aquella fotografía de Shramek, que al final resulto ser falsa, despertó las fantasías de Courtney, Calabrese y personajes como ellos, que azuzados por el "di-vulgador del misterio" Art Bell dedicaron horas y horas del programa a revelar que era aquel objeto (que no existía) fotografiado (fraudulentamente) junto al cometa Hale-Bopp. 


Y exigiéndonos "suspender el juicio" y "creer para poder ver", los "viajeros psíquicos" y "exploradores de la conciencia" nos revelaron, a través del micrófono de Bell, que aquel objeto era una enorme nave espacial "aproximadamente cuatro veces más grande que la Tierra y que se dirige hacia aquí. Al parecer está surcada de túneles y se mueve por medios artificiales...". Y dedicaron semanas a reforzar aquella "revelación", programa a programa.

Ellos, el astrónomo aficionado, el periodista del misterio, la viajera psíquica y el profesor universitario, fueron los que pusieron al alcance de de Marshall Applewhite el argumento perfecto para que él y sus 38 seguidores se quitaran la vida el 26 de marzo de 1997, cuando Hale-Bopp y la inexistente nave espacial que lo escoltaba, llegaron al punto más cercano a la Tierra. 

Tenían que dejar el cuerpo físico para proyectarse a la nave. Es posible que de no haber sido con esta excusa se hubiesen suicidado por cualquier otra razón. O tal vez no. Pero lo único cierto es que un fraude fotográfico, y un relato fantástico, avalado por unas supuestas autoridades en la materia, sirvió de detonante para un suicidio colectivo.

Una vez más. "Heaven Gate" no fue el primer ni el último caso. Y como en tantos otros, los cómplices necesarios, Bell, Shramek, Courtney y todos los ufólogos irresponsables, periodistas incompetentes y divulgadores imprudentes que dieron alas al discurso de Marshall Applewhite, jamás fueron procesados. 

Aquello sí que fue una señal del Intento. A Castaneda le quedaba solo un año de vida, y el caso "Heaven Gate" debería haber despertado todas las alarmas, pero nadie lo vio venir... 39 personas muertas para nada. 


Fragmento del libro:

"La Vida Secreta de Carlos Castaneda"
Autor. Manuel Carballal.
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COLECCIÓN CUADERNOS DE CAMPO

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